Amanezco a la mañana
que me esperase por años
tanta paciencia
tanto celo
guardaba
miedo también
de que el día este
no llegase
todo junto en el cofre
de los sueños
de lo que se espera
de lo que esperaba de mí,
de mí:
tan sublime era el deseo
que decía para sus adentros
"de este paciente esperar
luego de haberte sembrado con tanto amor,
no, amor no,
dedicación, diligentemente efectuados
los necesarios hechos,
leídos los textos que te amoldaran,
pronunciadas las frases que necesitabas oir
para la mixtura (tu ser)
de todo aquello resultara...
no,
tu ser no,
esa exquisita mezcla de sabores,
de nuevas mieles
hechas de los frutos más diversos,
el extracto de las más poderosas hierbas,
campo de los más frondosos árboles,
envuelto en la más fresca de las lluvias,
no,
tu ser no,
no,
tu cuerpo no,
tu pensamiento,
tus ideas,
tú.
tu pensamiento.
no podría ser de otra manera"
Y así
un día para nada impensado
fuí despertando poco a poco
pero sobresaltadamente a la vez
de un sueño
oh sueño!
vaya que ha pasado
entre todo el camino
dejándo sólo la mata destrozada
por la que te abriste paso.
Heme aquí,
yaciendo en el silencio de las mañanas
que perturban
la paz del sueño,
déjame contemplarte
ese sublime momento aquí
ante mis ojos,
presa de mis anhelos:
tu despertar.
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