sábado, 24 de enero de 2009

El viaje de enero


Voy a escribirte algo.
Algo que no leerás.

Hoy que viajo
pienso que he cambiado,
un giro en mi vida
que no me esperaba.

Si el viaje hubiera sido
hasta hace tres semanas
todo sería distinto.
Sin nada que extrañar,
sin nada en que pensar,
sin nadie a quien recordar
con melancolía o añoranza
de volver a ver.

Sin embargo,
algo en mí ha cambiado.

Me iré,
sí.
He de irme en silencio,
con su voz en mis oidos,
con sus manos en mi piel,
con su mirada en mis ojos,
con sus labios en mis mejillas,
con ese calor en el pecho
que me dejo un día...
aquel día...

Me voy con estos días raros,
apenas 'ayer' vividos,
donde al despertar
la sonrisa del sol
me bañaba de energía
para caminar a su lado
o pensar en ello siquiera,
donde a la brisa de la tarde
podía susurrarle secretos,
donde la noche fresca
se encargaba de esconder
nuestros pasos,
nuestras manos,
nuestros cuerpos...

¡Qué días de enero!
Sé que estan ahí,
sólo no sé si volverán.
Pero cómo lo deseo...

A los días de enero ver volver.
A Él verlo volver.
A sus manos llegar a mi piel.
A sus ojos en los míos.
A sus labios en mis mejillas.
A su cuerpo junto al mío...

Aquella intersección
de mundos infinitos
que no esperé ver llegar
así tan pronto,
así de pronto,
así sin saber a dónde van...

Quiero sonreir
le
Quiero ver
le
Quiero caminar
le
los senderos de su piel desnuda,
ver su madera con mi fuego arder...
¿Qué locura es esta?
¡No me he ido y ya quiero volver!

¿Y a mí?
¿Me extrañará el a mí?
Qué magia es esta
que te eleva y te sumerge
en el laberinto del alma
y el silencio del ser.

Allá voy,
a verte en cada nube,
en cada gota de lluvia
bañar mi ser.
En el mar,
sí,
ahí te veré.
En esos caminos raros que andaré.

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